8.13.2014

Lo Bueno De Un Día Malo


Somos demasiados estilos de vida diferentes para un solo planeta. ¡Wow! Hay tanto de tanto, hasta tiempo, pero frecuentemente sentimos que nos hace falta un poco más. ¿Cuántas frases repites inconscientemente sin discernir si tu afirmación es verdadera o no?

Casi termina un día más de la semana. Con la noche siento que finalmente podré descansar y todo el cansancio, y lo acontecido quedará atrás. Mientras avanzo en mis últimas custombres para estas horas, voy mentalmente repasando lo que me depara mañana sin intención ilustrarme la fotografía completa del futuro. Me agrada el factor sorpresa de la vida. Veo agenda apretada por ratos y otros momentos que podré tener de ocio. Se cruzan algunos retazos de día de hoy...Que día. De esos que muchos hemos tenido varios. Por una parte recuerdo algunas incomodidades y enojos, otras recuerdo alegrías y sonrisas que se cruzaron. Pienso: "hoy me ha pasado de todo". Luego, "pero cómo, si no me han robado ni ninguna chica me ha pedido ni la cuenta de Twitter". Es la frase de costumbre, ciertamente me falta mucho por ocurrirme para poder acercarme a poder afirmar que "me ha pasado de todo".

Veamos, enojos e incomodidades. Siempre ocurren, pienso. Francamente debo reconocer que soy muy fan del balance entre el bien y el mal, el discernimiento y de las decisiones. Esos momentos mágicos en que surgen oportunidades que podemos elegir aprovecharlas o ignorarlas, ello tendrá una consecuencia como resultado. Entonces, si todo siempre saliera bien ¿de qué valdría discernir nuestras decisiones? Sin embargo, en el proceso de aprovechar una oportunidad para convertirla en un beneficio puede que un suceso inesperado ocurra y nos cambie la situación. Justo aquí es la parte crítica de la fórmula: 
- Si algo resulta mal, hay un alto porcentaje de probabilidades que culparás a alguna otra persona involucrada.
- Si algo resulta bien, hay un alto porcentaje de probabilidades que a pesar que alguien te ha ayudado buscarás resaltar tus créditos.

La observación de los detalles de cada momento que vivimos, personalmente lo considero un arte. Sin embargo, para que esto ocurra es necesario estar dispuestos a no volver a hacer nada que ya hemos hecho antes como lo hemos hecho antes. Hay mucho de nosotros mismos que podemos aprender mientras nos dedicamos a aprovechar las oportunidades para convertirlas en nuestro beneficio. Necesitamos comprender que debemos prestarnos atención para aprender más de las cosas nuevas que experimentamos, así sea que resulten bien o mal. Muchas veces el producto final no es la verdadera meta, sino, el recorrido desglosado para llegar a la culminación.

"Salió mal ¿quién tiene la culpa?" - ¡Nah! - Esa es solamente una mala costumbre de la que nos debemos deshacer lo más rápido posible porque sencillamente es un paso innecesario en nuestra ruta por avanzar. Si tienes algo bueno que enseñar a otro, vale la pena el esfuerzo. De lo contrario, deja a esa persona - supuestamente culpable - con sus desiciones en su vida.

¿El peor de los días? ¡Nah! Es que tienes mucho por aprender.

Muchas gracias,

J

No hay comentarios:

Publicar un comentario